ESAS ALEGRÍAS ENORMES QUE NOS DA LA DOCENCIA


Hoy, después de tanto tiempo, vuelvo a encontrarme con mi diario. No es que hoy tuviera más tiempo que otros días, sino que hoy pasó algo hermoso que no podía dejar de contarles.

Como cada martes, hoy asistí a la reunión del Consejo Consultivo de la Escuela Superior de Música donde trabajo.
Estando allí, y luego de tratar algunos temas administrativos, Javier, el nuevo Rector, dijo que tenía algo para leer, que prestásemos atención pues el tema merecía nuestra consideración.
A continuación, leyó lo siguiente:

Diario de Junio
Lunes 4 de Junio.
“Esta tarde fui a ver a Ana. La sorpresa fue inmensa, rotunda. Ana me pareció un ser extraordinario en medio de una ciudad como ésta, en medio de una vida como ésta.
Arregló los horarios con entusiasmo, revolvió en su agenda sin dejar de sonreír por un instante. Me pareció de otro planeta. Me insistió para que perseveráramos en la idea, ésa idea hecha de vacilaciones al principio, como una mueca en nuestra historia conformada de tropiezos y de puertas que se nos cerraban casi siempre en la cara, en las manos, en la ilusión. Pero Ana abrió la esperanza éste lunes a las cinco de la tarde y yo casi no lo puedo creer… Me ha dicho que puedo… que podemos… ¿tenés idea de lo que eso significa? Pienso que este mes ha comenzado con una gran noticia y eso merece que yo retome este diario escondido en el cajón. Ya había desistido de continuar escribiendo aquí; no tengo tiempo y carece de sentido escribir algo que sólo yo leo. Ahora sé que eso también es una excusa, una forma de autoengaño. Quiero tener tiempo para escribir. Voy a hacerme ése tiempo a partir de hoy, tal vez porque al conocer a Ana, algo ha cambiado. Me ha animado a que participe con vos, Daniela de tus clases de flauta… yo le dije que no sé nada, que soy incapaz, que me dá mucha vergüenza, y sin embargo, ella con mucha dulzura ha sonreído y me ha convencido de que hasta yo puedo aprender música.

Martes 5 de Junio.

La talentosa de la familia sos vos, pero compramos 2 flautas, una para vos y otra para mí, porque cualquier persona de la familia puede participar según Ana, porque se crea un vínculo en ése aprendizaje y eso vale, porque de esa manera podré acompañarte y ayudarte, porque hay cosas escondidas en cada uno de nosotros y es necesario descubrirlas.
Me parece una utopía ver a Ana tan segura y con una sonrisa perenne en los labios, las manos, los ojos y los sueños apoyados en el timón.

Viernes 8
En la primera clase Ana descubrió tu talento y mis miedos…. Una madre y una hija navegando en un mar de intentos, de notas, de ritmos, de sonidos, configurados por un misterio inagotable. Creo que hasta ahora, en todo tuve la iniciativa de guiarte para que te superes y te encuentres con vos misma Daniela. Ahora estoy perdida, felizmente perdida al comprobar que tu habilidad es tan magnífica como innata, tan pura como espontánea. Tu oído quiere acaparar todo ese mundo de arte configurado en el aire, intangible a través de los tiempos como un caudal de riquezas condensadas en la palabra MUSICA…. Ahora estás tomando vos la iniciativa, vas a configurar la experiencia de entrega conmigo siendo vos mi maestra… Estoy paralizada en un proyecto que me desborda pero me has dicho hace media hora: “Vos también podes aprender Mamá”.

Sábado 9 de Junio
Nos pusimos a estudiar como nos indicó Ana. Ante mi incapacidad de acertar con las notas me decís suavemente “no mamá” y me mostrás cómo debo hacerlo, repetís el sonido, me señalas con paciencia como ubicar mis torpes dedos… Y vuelvo a intentar, sumergida en el recuerdo de la escena de mis nueve años. La profesora de música nos pidió que hiciéramos una fila en la galería del colegio. Se probarían las voces una a una y el veredicto final sería pertenecer al grupo de los capaces o al de los incapaces. Yo fui destinada a este último. Desde ése momento algo bloquea mi relación con el mundo sonoro… Así me autorrotulé como incompetente ya que la autoridad en la materia me había catalogado de esta manera en medio de mi cuarto grado escolar. Así fue Daniela, hasta que de pronto hizo su aparición Ana.

Lunes 11 de junio.
Sigo pensando que esto es una locura. Mientras vos estás ya intentando sacar la primera parte del Himno Nacional, yo todavía no sé lo primordial, mi flauta suena horrible, la profesora debió colocar cintas adhesivas en sus orificios para ayudarme. Lo enigmático sigue siendo la sonrisa de Ana, su incentivo permanente hacia mí. Cuando le explico que no quiero ser un obstáculo para vos, me dice despreocupada que estás muy bien, y que te escuche porque estás intentando imitar el sonido que te llega desde algún instrumento tocado fuera del aula. Esto es la vida Daniela… Hoy lo sé, es la magia de la vida que fluye como cada nota que vas hilvanando en el aire.
Quiero continuar… intentaré aprender a tocar la flauta para estar más cerca de vos, no solamente por vos sino también por mí, por nuestro vínculo de madre e hija, por nuestra historia tejida de dolor y alegría, por tu talento que merece ser potenciado con la mejor oportunidad…. Quiero continuar también con éste diario de vida. Quiero hacerlo en tu honor Daniela y en el de ésa niña que con tranzas muy apretadas que a los nueve años estaba de pie esperando su turno en la fila.”

Violeta Araceli Jiménez.

Esto no sería de destacar pienso yo, si no fuera porque Daniela sufre parálisis cerebral y es ciega.
Violeta, su mamá, escribió lo anterior como parte de un taller literario al que asiste, sin saber que Javier, que también asiste a ése taller literario, es el Rector de la Escuela Superior de Música, donde yo trabajo.
Dani llegó a mi vida como un regalo del cielo, como todos los niños y jovencitos especiales y “normales” que han pasado y pasan por mi salón de clases, por mi casa, por mi vida.
Este tema se trató en el Consejo Directivo en el día de hoy, pues la permanencia de Daniela en mi clase estuvo en jaque casi “mate” …… Porque la institución no tiene una respuesta para casos “diferentes”, porque la matrícula de la institución ¿cómo la hacemos?, porque el seguro de la institución etc. etc. etc. Yo me pregunto ¿A la institución no la hacemos nosotros? … sus normativas ¿no las hacemos nosotros?………… Hoy lloré… lloré de alegría porque Dani puede seguir en mi clase, lloré de alegría al imaginar la alegría de su mamá ante la noticia, lloré de alegría porque no imaginaba, ni buscaba ni esperaba lo que una clase de flauta y una sonrisa podían hacer en la vida de Violeta, de Dani…. Y también lloré por todos aquellos niños que por nuestra discapacidad y no la de ellos, son dejados de lado por tener habilidades especiales o diferentes a las mías. Lloré por las puertas cerradas que nuestros prejuicios mantienen así.
Me pregunto ¿quién me dio a mí el derecho de decidir quién es apto y quién no para hacer música? ¿quién me dio a mí la autoridad para evaluar capacidades que no puedo ni siquiera entender? ¿quién dijo que la música la hacen sólo los “dotados” (dotados de qué de paso no?)?
Al igual que a Violeta, la mamá de Daniela, a mí también me rotularon de “no capaz” porque no podía entonar bien al cantar. Hasta tuve una profesora que me cantaba, delante de compañeros de 30 años y más, cuando yo tenía 8 ó 9 apenas:”no sabe no sabe, tiene que aprender, orejas de burro le vamos a poner”…… porque no podía cantar “bien”… Entonces si no podés cantar, se supone que tampoco podés tocar?? Es como decir que si no sabés dibujar, tampoco podés pintar o esculpir o peor aún que no podés aprender ni a dibujar, ni a pintar ni a esculpir.
Es cierto que algunos tienen más “facilidad” para desarrollar una aptitud y a otros nos cuesta más, pero de ahi a decir: “no es apto”…. hay una grandísima diferencia.
Como dijo el Dr Shinichi Suzuki, creador del método homónimo o método de la lengua materna: “el Talento se adquiere y se desarrolla si proveemos el mejor de los ambientes y el mejor de los métodos”. Por ésto, el método Suzuki acepta a todos los niños sin previa evaluación de “aptitud” , y ha puesto en los atriles de las mejores orquestas y en los escenarios del mundo entero, a algunos de los mejores músicos e intérpretes del momento. Y saben qué? a muchos de ésos niños se los había catalogado como “no aptos”, “sin dotes musicales”, y a otros como “lentos y retrazados” para aprender.
Entonces, cabe decir, con absoluta seguridad que no es LO QUE ENSEÑO, sino COMO LO ENSEÑO lo que hace la diferencia.

Señores profesores de música: no seamos tan necios de medir a todos con la vara con que nos medimos a nosotros. Es como discriminar al zurdo porque no usa su mano derecha como lo hacemos la mayoría…. y eso ahora nos parece medieval no? Pues creer que alguien distinto a mí no puede hacer lo que yo es medieval, brutal y cruel.

Señores profesores de música: YO APRENDI a cantar. Me costó 7 largos años y toda clase de burlas y risas, pero aprendí porque mi mamá creyó en mí y me enseñó. No me enseñaron ustedes con toda su ciencia y sus prejuicios, con sus oídos afinados y sus corazones cerrados. Y al final resultó que tengo oído absoluto…. o sea que puedo discriminar al instante el nombre de cualquier nota que suene, sea una o veinte a la vez. (Igual que Mozart.)
A mí me cuesta cantar, pero puedo escribir la partitura de una orquesta mientras toca. Y qué tal si ahora yo digo que ustedes, la mayoría, los de oído melódico que pueden cantar pero no distinguen el nombre de las notas al sonar, no pueden hacer música simplemente porque son diferentes a mí?? Se atreverían ustedes a decir que Mozart no podía hacer música simplemente porque su oído era distinto?
Yo creo en Daniela, su mamá cree en Daniela y Daniela APRENDE!! No seré yo quien le cierre las puertas de mi clase porque la institución no esté preparada. El problema no es Dani, es la institución, y la institución SOMOS NOSOTROS…. entonces HAY QUE CAMBIAR LA ISNTITUCIÓN…. NOSOTROS!! debemos cambiar. Es nuestro deber, nuestra obligación y nuestro PRIVILEGIO, encontrar la manera de adaptar nuestras instituciones a las necesidades de TODOS, no de una mayoría, porque a los ojos de Dios, las minorías valen tanto como las mayorías. Porque para Dios uno tiene el valor de todos, porque cuando Dios dijo: “ama a tu prójimo” no hizo distingos de ninguna clase, y lo que creó, lo creó para todos, y eso incluye la música.

Para Javier por su corazón bondadoso y desprejuiciado, por sus valores como persona, amigo y Rector; Dani y su mamá por confiar en mí, por su lucha constante ante la adversidad,
con todo mi cariño, respeto y admiración,

Anita

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Anita, esto me ha conmovido, y te agradezco lo hayas compartido.
Dios no hace acepcion de personas y hace todo lo que este a su alcance por nuestro bienestar, como Sus hijos deberiamos mantener ese mismo sentimiento.

Dios te bendiga. Sigue adelante !!!.
Saludos a Daniela y Violeta.

Yo también leo lo que escribes…

HOLA QUE TAL ESTA MUY HERMOSO TU DIARIO HEE .SE VE QUE A PARTE DE SER UNA VUENA ESPOSA ERES UNA MUY BUENNA MUJER HEEE. BYE SALUDOS DE PARTE DE DRAKO

hola anita..gusto en saludarte despues de tiempo…. muchas felicitaciones..nuestro DIOS TE SIGA BENDICIENDO.
AHORA ESTOY EN PERU.